Lazara Davis era inteligente y de mal carácter, pero de entrañas tiernas. Se consideraba
a sí misma como una Tauro pura, y tenía una fe ciega en sus augurios astrales. Sin
embargo, nunca pudo cumplir el sueño de ganarse la vida como astróloga de millonarios.
En cambio, aportaba a la casa recursos ocasionales, y a veces importantes, preparando
cenas para señoras ricas que se lucían con sus invitados haciéndoles creer que eran ellas
las que cocinaban los excitantes platos antillanos.
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